En esta bellísima secuencia de Cadinot, una pareja de enamorados se encuentra a solas en su dormitorio y por fin deja hablar todo su deseo. La luz tenue acaricia sus cuerpos, sus miradas ya lo dicen todo. Se besan largamente, se desnudan lentamente, luego uno se tumba y ofrece su culo a la lengua experta de su hombre: un rasgueo profundo, sensual, casi adorador, que te hace temblar de placer. Luego viene una garganta profunda toda dulzura y pasión: cada centímetro saboreado, las manos en su pelo, los suspiros respondiéndose mutuamente. La excitación aumenta, no existe nada más a su alrededor. Finalmente, la sodomía: lenta al principio, luego cada vez más intensa, piel contra piel, miradas a los ojos, gemidos entremezclados. Se alternan los ritmos, se abrazan con virilidad, se dan todo hasta el éxtasis final compartido. Un momento de amor verdadero, filmado con la legendaria ternura y elegancia de Cadinot. Romántico, carnal e increíblemente excitante a la vez: una joya rara para los amantes del porno en el que se sienten latir tanto los corazones como los cuerpos.